¿Por qué es tan caro el oro?

El oro es dinero. Todo lo demás es crédito.

Esta es la famosa frase que el 18 de diciembre de 1912, pronunció JP Morgan, el banquero más influyente de su tiempo ante el Congreso de los Estados Unidos.

¿Por qué es tan caro el oro?

La cuestión no es cuál es la razón , sino cuáles. Son tantas, que incluso con alguna propiedad menos, seguiría siendo un metal muy especial y por ende, caro. Perfecto para aplicaciones industriales, para joyería y como inversión, garantizando nuestros ahorros (oro de inversión)

Es escaso y apreciado, por tanto, muchos quieren poseerlo. Hay una gran demanda y poca oferta. Si abundase, sus aplicaciones serían cuantiosas.

Asimismo, es pertinente describir alguna de esas propiedades que lo hacen tan especial y caro:

En primer lugar, es un metal bonito. No hay otro metal amarillo. En antiguas civilizaciones ya era apreciado por su aspecto, cuando no era un producto que pudiese funcionar como moneda y cuyas propiedades no eran necesarias industrialmente. Simplemente su aspecto, ya le aporta valor -la gran mayoría de la producción de oro se ha usado y se usa en joyería-. El porcentaje varía según la fuente, pero puede ser próximo a un 80%.

Por otro lado,  no se oxida ( es un metal noble) y es atacado por muy pocos compuestos. Puede permanecer durante miles de años con el mismo aspecto -siempre como el primer día, y puede reutilizarse sin perder ninguna propiedad de forma indeterminada. Algunos compuestos como el mercurio, pueden disolverlo, pero es harto complicado encontrar en la naturaleza mercurio en grandes concentraciones y que éste esté en contacto con el oro.

El oro es el mejor conductor eléctrico que conocemos. Supera con creces al cobre. Incluso teniendo un precio elevado, es utilizado en determinados circuitos eléctricos en los que es necesaria una excelente conductividad, que no se oxide y de gran garantía. Los circuitos eléctricos de nuestro teléfono o de nuestro ordenador tienen oro; tanto es así, que dicha cantidad del preciado metal, es lo suficientemente importante como para que los circuitos se reciclen y así, pueda extraerse el oro de los mismos.

Además, es el metal más dúctil y maleable que existe. Con un gramo de oro se puede hacer una lámina de un metro cuadrado (pan de oro). Con una moneda de oro (una onza) se podrían hacer 8000 metros de alambre. Puede incluso ser laminado hasta hacerse una lámina transparente. El oro tiene la propiedad de fundirse fácilmente. Así, con un simple soplete de fontanero, se podría licuar. Se alea muy bien con otros metales, resultando aleaciones muy apreciadas por su aspecto y características. Es el metal más fácil de trabajar.

También refleja la energía infrarroja (calor) casi en su totalidad. No existe mejor aislante térmico. A su vez, es excelente  como aislante acústico, aunque su precio hace que sea dedicado a usos más nobles.

Es muy buen conductor del calor y tiene una gran capacidad como disipador térmico.

Tiene innumerables aplicaciones no solo en joyería o como divisa (oro de inversión), se usa en la industria en procesos donde es difícilmente sustituible.

Cumple todos los requisitos para ser moneda de cambio: fraccionable, duradero, escaso etc. Es fácil pensar que como cumple todos los requisitos, se convirtió en moneda, pero no fue así, todo lo contrario. Debido a su gran prestigio y valor, empezó a considerarse como moneda, ya que todos querían poseerlo. De los 118 elementos de la tabla periódica, es el más adecuado para ser usado como dinero. Hoy las monedas ya no son de oro al no estar respaldado el dinero por metal alguno, pero si fuese un metal abundante, que nadie dude que las monedas serían de oro en vez de cobre, estaño, níquel u otras aleaciones. Unos elementos se descartan por ser gases o líquidos, otros por reaccionar muy fácilmente con los elementos cotidianos, otros, aunque duren, terminan oxidándose totalmente. Al final nos quedaríamos con muy pocos elementos adecuados. Es cierto que la plata también sirve, pero se oxida, no es eterna. Ésta, además, reacciona con pequeñísimas cantidades de sulfuro en el aire. También lo serían el platino, el rodio, el iridio, etc., en general los metales nobles. Éstos son escasos y, cuando se analizan, presentan cada uno su propio problema; desde extrema dificultad para trabajarlo y acuñar monedas, hasta extrema escasez.

El hierro no sirve, no por oxidarse (el acero inoxidable resiste muy bien el óxido), pero es tan abundante que no podría tener valor como moneda. Con este proceso de eliminación hemos llegado a escasos dos o tres elementos.

Hoy, las monedas no tienen ningún valor intrínseco, solo el que le asignamos para un intercambio. El oro es valioso en sí mismo, es el dinero real, en él podemos tener nuestros ahorros sabiendo que jamás se depreciarán.

Germán Vega – ventadeorocmc.com – 2016

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