Las verdaderas causas de las guerras

Para saber quien gobierna sobre ti, simplemente encuentra a quien no estás autorizado a criticar. Esta famosa frase de Voltaire, resume quién tiene el autentico control sobre una persona o colectivo.

Es comúnmente conocido que existen leyes que prohíben expresamente, en muchos países, cualquier afirmación o investigación sobre hechos históricos concretos.

Detrás de una guerra, hay motivos puramente económicos, aunque estos se disfracen con situaciones de injusticia, de falta de libertades, religiosos o cualquier otra excusa válida.

La finalidad de esta nota, es económica, carece en absoluto de motivación política, ideológica o de cualquier otra, salvo la económica. No pretendo analizar ni las guerras ni sus consecuencias. Pretendo simplemente mostrar la importancia del oro de inversión como divisa a lo largo de la historia.

Vamos a remontarnos a la segunda guerra mundial, entendida como una continuación de la primera y germen de los años posteriores hasta el momento actual.

El enfoque de los libros de historia de estas grandes guerras esta centrado en aspectos políticos y expansionistas, olvidando el verdadero prisma: el económico, en el que quiero centrarme.

Hasta qué punto son objetivos muchos historiadores, no es objeto de mi reflexión, pero curiosamente Rusia, en la misma época, también entró en Polonia, en las tres Republicas Bálticas, en Finlandia, en Bucovina del Norte y en Rumanía. Sin embargo, esto no se entiende como una agresión, los historiadores dicen que Rusia buscaba reforzar su posición. También omiten algo que hoy esta ya desclasificado, y es que Rusia pretendía invadir Europa en el momento en que ésta estuviese debilitada, razón por la cual, las tropas rusas se encontraban en las fronteras con Europa. Con un millón de soldados rusos desplazados en las mismas, que no deberían encontrarse en tal lugar. Nadie le declara la guerra a Rusia, si a Alemania.

Alemania no declara la guerra a Inglaterra y a Francia, son estos dos países los que deciden entrar en el conflicto. A su vez, daría mucho que hablar la entrada de Japón en la segunda guerra mundial, como Estados Unidos provoca repetidamente a Japón hasta que curiosamente es atacado (en un sitio donde se habían retirado previamente los grandes buques y piezas de interés). EEUU conocía perfectamente el sistema de encriptación de la inteligencia japonesa y también fue informado de los movimientos de la flota japonesa por parte de Australia, permitiendo el ataque anunciado a Pearl Harbor. Se trataba de buscar la excusa y no ser el primero en atacar directamente.

Básicamente, la guerra es un gran negocio. En el caso de EEUU la segunda guerra mundial salva a los americanos de crack del 29 y lo posiciona como país hegemónico hasta nuestros días.

Se nos dice que el día 1 de septiembre de 1939, las tropas alemanas entran en Polonia y comienza la segunda guerra mundial. Esta afirmación es como mínimo simple, los hechos fueron mucho más complejos. Tal vez sea más exacto decir que hubo una primera guerra mundial, un periodo de paz, (entre guerras) y la culminación con la llamada segunda guerra mundial.

Alemania ofrece la paz en la primera guerra mundial, cuando estaba en posición ganadora en unas condiciones razonables y, aunque en un principio son aceptadas, se decide continuar la guerra. Más tarde, en el tratado de Versalles se ofrecen a Alemania unas condiciones totalmente inasumibles, hasta tal punto, que solamente en términos de oro, se le pedía más cantidad de la que existía en aquellos momentos en el mundo. Además de quitarle las colonias en África, el desmantelamiento de su ejercito, modificación de sus fronteras, etc.

Hitler gana en el 1933 las elecciones y entra democráticamente a gobernar a los Alemanes. No seré yo quien empatice en absoluto con semejante gobernante, pero objetivamente hay que reconocer que toma cuatro transcendentales decisiones que hacen peligrar la economía tal y como estaba establecida en ese momento:

1-  Emite dinero del estado, no de un banco central. De esta forma, el estado tiene su propia moneda y omite el pago de intereses a un banco central. Elimina la dependencia del estado de los banqueros

2-  Se sale de la Liga de Naciones, siendo libre de tomar sus propias decisiones políticas de acuerdo a sus intereses o simpatías.

3-  También se retira de la bolsa y de los mercados internacionales. Nadie puede de esta manera manipular sus finanzas.

4-  Inicia el trueque con otros países y abandona el patrón oro. Entendiendo el trueque no como algo medieval. Si Alemania necesitaba un producto o materia prima, intercambiaba lo que ella podía ofrecer o producir con el otro estado, valorando justamente entre ambos lo ofrecido y lo recibido. Es necesario recordar que, en ese momento, la economía estaba basada en el oro y a Alemania se le habían incautado todas sus reservas.

Como era de esperar, los grandes poderes del mundo no están en absoluto de acuerdo. Ven peligrar su sistema y, a cualquier precio y de cualquier manera, deciden pararle los pies. En cambio, Rusia no era un problema, ya que seguía los patrones económicos del mundo

Sin buscar similitudes, podríamos pensar que podría pasar hoy en día, si un país como España, para salir de la crisis decidiera:

1-  Salir del euro y emitir una moneda del estado

2-  Salir de Naciones Unidas

3-  Tener sus normas de comercio al margen de los mercados internacionales y mantener su soberanía

4-  Iniciar el trueque.

Por supuesto que la élite económica diría que esto es impensable, que sería el suicidio económico del país y la ruina absoluta. Eso es exactamente lo que les dijeron a los alemanes en ese momento.

La realidad es que hay un precedente y ocurrió todo lo contrario: un autentico milagro económico.

Como lo que nos interesa es la economía, hay un discurso de Hitler, pronunciado el 10 de diciembre de 1940 a sus trabajadores, donde explica el éxito de sus finanzas. Estamos tan llenos de prejuicios y tan adoctrinados que muchos pensarán: ¨me niego a leer un discurso de Hitler. Faltaría menos, cada uno puede leer lo que desee, pero, en este discurso se habla de economía, de cómo un país siguiendo unas pautas y entendiendo su soberanía puede llegar a ser la economía más desarrollada del mundo. Olvidemos en este momento lo que ocurrió después. Como acabó y porqué acabo de una determinada manera, daría mucho que hablar, pero a mi, solamente me interesa en este momento el aspecto económico.

“Mis compatriotas, por poner otro ejemplo, ellos afirman: “Nosotros estamos luchando por el mantenimiento del oro como la base de la moneda”. Esto está muy bien, el oro esta en sus manos. Nosotros también tuvimos oro alguna vez, pero nos fue robado y saqueado. Cuando llegamos al poder no fue una maldad lo que me hizo abandonar el patrón oro. Es que simplemente no había oro en Alemania. En consecuencia, dejar el patrón oro no tuvo ninguna dificultad, ya que es muy fácil desprenderse de algo que no se tiene. No teníamos oro ni tampoco divisas, todo nos lo habían robado y saqueado durante los últimos 15 años.

 Pero mis compatriotas no estemos tristes por esto, ya que hemos construido nuestro sistema económico sobre una base totalmente diferente. Para nosotros el oro no es un factor de valor por si mismo. Sino un factor por el cual las naciones son dominadas y suprimidas.

 Cuando me hice cargo del gobierno solo tenía una esperanza, a saber, la eficiencia y la habilidad alemana y del obrero Alemán, la inteligencia de nuestros inventores, ingenieros, técnicos, químicos, etc. También en múltiples organizaciones de la economía. Me hice una pregunta muy simple: ¿Debemos perecer porque no tengamos oro?, ¿Debo creer en un fantasma que nos lleva a la destrucción? He defendido otra opinión: a pesar de que no tenemos oro, tenemos nuestra capacidad para el trabajo. La capacidad alemana para el trabajo es nuestro oro, este es nuestro capital y con este oro puedo competir contra cualquier poder del mundo.

 ¿A caso a los seres humanos solo se les da ducados para vivir? Viven de los productos que cultiva el agricultor y así el trabajo debe crearlos, para que las materias primas no queden como tales, el trabajador debe manufacturarlos. Si queremos vivir en casas estas deben construirse y las materias primas deben ser transportadas. Mi sistema económico se ha basado en el concepto del trabajo. Y así hemos resuelto nuestros problemas, mientras que sorprendentemente en los países capitalistas sus monedas se han devaluado. La libra esterlina no se puede vender en el mercado. Si lanzas la libra a alguien está la evitara para no ser golpeado.

 Pero nuestro Reichmark, que no está respaldado por el oro se ha mantenido estable. ¿Por qué? No está respaldado por oro, pero si por ustedes y por su trabajo. Ustedes me han ayudado a mantener el marco estable. La moneda alemana sin cobertura de oro es hoy más valiosa que el mismo oro. Esto es gracias a la incesante producción. Esto se lo debemos al agricultor alemán que trabaja desde el amanecer hasta el anochecer, también se lo debemos al trabajador alemán que ha dado toda su fuerza. Y así todo nuestro problema se ha resuelto en un instante, como por arte de magia. Mis queridos amigos si yo hubiese declarado hace ocho o nueve años: “En siete u ocho años el problema de cómo dar trabajo se resolverá y el problema entonces será donde encontrar trabajadores.

 Si yo hubiese dicho esto me hubiese sido perjudicial, porque se hubiera dicho: “Este hombre está loco, es inútil hablar con él, no se le debe apoyar ni dar votos, cree en fantasías”. Sin embrago hoy todo esto se ha hecho realidad. Hoy en día la única pregunta que nos hacemos es, ¿Dónde podemos encontrar trabajadores? Mis queridos compatriotas, esta es la bendición del trabajo. El trabajo crea valores para los que quieren trabajar. El trabajo de un hombre hace que sea posible que otro pueda vivir y seguir trabajando. Y cuando hemos movilizado la capacidad de trabajo de nuestro pueblo todo lo posible, cada trabajador recibirá más y más de los bienes producidos.

 Hemos incorporado a siete millones de desocupados en nuestro sistema económico, hemos trasformado a otros seis millones que trabajaban a tiempo parcial en trabajadores tiempo completo, incluso estamos trabajando horas extra. Y todo esto se paga en efectivo, en Reichmarks que mantuvieron su valor en tiempos de paz. En tiempos de guerra tuvimos que racionar su capacidad de compra con el fin, no de devaluar, sino simplemente para destinar una parte de nuestra industria para la producción de guerra para que nos guie a la victoria en la lucha por el futuro de Alemania. Mis compatriotas, estamos construyendo un mundo de trabajo, un mundo de trabajo mutuo, un mundo de esfuerzo mutuo y un mundo de ansiedades y deberes mutuos.

 No me sorprendió que otros países empezaran el racionamiento después de dos, tres, cinco y siete meses, en algunos casos después de un año. Créanme, en estos países no se debió a la causalidad, sino a la política.

 Nuestra economía puede estar respaldada por oro, o no. Puede haber otra forma de comerciar y crecer. Alemania demostró que se puede llegar a ser una gran economía con otros parámetros. Demuestra también que si el oro puede intervenirse esa economía crea esclavitud. Si el precioso metal se encuentra físicamente en posesión de los ciudadanos, es difícil su intervención, o como mínimo les tomará mucho tiempo para su recopilación. Si se nos da un billete, incluso respaldado en oro, el oro puede desaparecer y conservaremos un feo papel, normalmente con fotografías de personas ya muertas que nos importan lo justo. Es muy importante comprender la necesidad de tener físicamente cada uno, nuestro oro de inversión.

Seguro que hay muchas formas de hacer que funcione la economía del planeta, pero también es seguro que el sistema actual, donde unos pocos bancos, que no crean ninguna riqueza, dominan todos los recursos de la Tierra, es una de las peores formas posibles de desarrollo para la humanidad.

Germán Vega – Diciembre 2018

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