Cómo se forman los yacimientos de oro

Cómo se forman los yacimientos de oro

 Hay estudios geológicos que afirman que en la Tierra hay mucho más oro del que oficialmente se cree.

Cuando se formó nuestro planeta, el hierro fundido, junto con metales de alta densidad como el oro y el platino fueron arrastrados hacia el núcleo del planeta, encontrándose en esta zona la autentica cantidad significativa de oro del planeta. Algunos geólogos han llegado a afirmar que la cantidad de oro existente en el núcleo podría ser suficiente como para cubrir toda la superficie del planeta con una capa de varios metros de espesor.

En cuanto al manto ocurre algo similar. Análisis de precisión sobre rocas de mucha antigüedad, demuestran que la cantidad de oro existente en ellas es muy superior a lo que se creía hasta entonces. La explicación es una inmensa lluvia de meteoritos conteniendo oro una vez que el núcleo se había formado. Esto se fecha 200 millones de años después de la formación de la Tierra.

En la corteza de la Tierra, la cantidad de oro es más limitada. Tras muchos siglos de minería, las reservas accesibles, se van resintiendo.

Otra forma de reponer oro explotable son los terremotos. Tras varias réplicas seguidas se ha observado la aparición de vetas válidas para ser explotadas.

El oro fluye volatilizado a través de las grietas profundas hacia la superficie, apareciendo de esta manera nuevos yacimientos de una forma tremendamente rápida. El proceso es simple, el sismo abre una cavidad en una bolsa de magma. El oro en estado gaseoso sale de la bolsa sometida a gran presión buscándose paso en grietas, donde al enfriarse forma las nuevas vetas de oro. El proceso es conocido como vaporización súbita y de forma casi instantánea aparece una veta de oro

De esta forma se han formado la mayoría de los depósitos de oro actuales y seguirán formándose en lugares donde antes no existía el preciado metal.

Con el movimiento de placas, las vetas más profundas pueden aflorar y nuevamente con la erosión estas vetas son convertidas en pequeños fragmentos transportados por el agua, donde por gravedad (el oro es 2,5 veces más pesado que el hierro) se forman depósitos fluviales de oro

© Germán Vega – Valladolid 2015

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