¿Cómo protegernos ante una crisis económica?

Cualquier catástrofe, desemboca en una crisis económica.

El nivel de la crisis puede ser desde: personal, local, nacional hasta mundial.  Un accidente personal, algo como una inundación o terremoto, desestabilizarse nuestro país, o incluso puede ocurrir una crisis financiera que afecte a muchos estados y con la globalización, las crisis, son cada vez, más generales.

Las amenazas, son innumerables, muchas, podemos controlarlas, otras, se escapan a nuestro control.

No hemos de vivir preocupados y mucho menos por algo que no ha ocurrido y tal vez no suceda jamás, pero es inteligente tener presente que haríamos o cómo resolveríamos determinados supuestos.

Cuando hacemos un viaje con nuestro coche, lo normal es que no suceda nada. Pero para minimizar un posible accidente, tenemos un seguro.

Siempre pensamos que determinadas cosas no van con nosotros, que eso, no sucederá en nuestro entorno, aunque la realidad es que si nos puede ocurrir.

Si bien es cierto que no tiene sentido preocuparnos por un asteroide de gran tamaño que impacte contra la Tierra, ya que, en ese supuesto, incluso podría desaparecer nuestra civilización y estoicamente hemos de aceptarlo. No podríamos hacer nada y por tanto sobran las precauciones.

Hay innumerables casos de fuertes crisis que han afectado a la humanidad. Tenemos tantos ejemplos como queramos, pero vamos a tomar una: Argentina.

Argentina es un país rico y con abundantes recursos. En el año 2001 estalló una crisis, que, aunque en un principio era solamente una crisis económica, pronto cambió la forma de vida de sus gentes. Personas que vivían hasta el momento de una forma acomodada, perdieron su trabajo y las expectativas de encontrar un nuevo empleo eran escasas. Salir un día y otro a la calle, para ver si se encuentra algo, deja de ser un remedio con el tiempo, encontrar un puesto de trabajo de un nivel inferior al anterior, podría ser una opción, pero puede no encontrarse ni esa alternativa, ya que los demás se encuentran en la misma situación al ser algo general y no personal. Salir del país en busca de nuevas expectativas, no siempre es viable.

Con el tiempo, las personas van asumiendo su nueva condición. La desesperación no tarda en llegar y las cosas, no solo no mejoran, si no que van a más. Es algo que tiene una fecha de inicio, pero suele desconocerse la fecha del final y esta situación puede demorarse años.

La desesperación, la inseguridad y la delincuencia vienen por añadidura. Es duro no tener ingresos, es duro vivir en escasez, pero los argentinos opinaban que era aún peor el miedo a salir a la calle y no saber si volverían sanos y salvos a su casa. Los mejor capacitados para la supervivencia, se adaptaron a la nueva situación y pasaron a una fase de aceptación.  Buscaron como conseguir lo básico para sobrevivir y mantenerse seguros ellos y sus familias. Una vez llegados a esta situación, surge una gran diferencia entre los ciudadanos que viven en grandes ciudades y los que habitan en pueblos. La vida en pequeñas localidades, en esta situación es más fácil, pero la evidencia es que el grueso de la población se concentra en grandes núcleos urbanos.

Tener ahorros en dinero, sirve en un principio, pero entre la falta de ingresos, la inflación y la ruina de los bancos, se agotan más pronto que tarde.

Esta situación pronto es bautizada: “corralito”. Los que la vivieron, si pudieron superarla, nunca la olvidarán y desde entonces, entenderán la economía de una manera muy diferente.

Cuando hablamos con un argentino que vivió el mencionado corralito, encontraba muchas similitudes con lo ocurrido en el 2008, la crisis actual, de la cual, 10 años después, aún no hemos salido. Cada país, afrontó la crisis de una manera diferente, en función de sus circunstancias y medidas tomadas para paliarla. No ha tenido el mismo efecto en Alemania que en Grecia, donde los parecidos con el corralito argentino son más similares.

Cuentan como estando en un supermercado, los productos mostraban una gran colección de etiquetas superpuestas de precios. La megafonía no dejaba de sonar: La leche ha subido en este momento XX pesos – El detergente se ha terminado o está a punto de terminarse y se desconoce el día de su reposición…

Qué ocurrió en esta situación con el oro y la plata:

Corría un dicho en Argentina: “Es más rentable robar una joyería que robar un banco”. Era cierto, el dinero valía poco y todos querían tener oro. Los metales preciosos pasaron a ser instrumento de intercambio. El dinero estatal, carecía de valor. Los gobiernos no pueden alterar el valor intrínseco del oro. Esto, nos suena en España: cuando una familia no tenía nada de dinero, recurrir a vender las joyas que poseía, era un recurso. Florecieron los negocios relacionados con la compra venta de oro. También cuentan como las calles se llenaron de personas con carteles que decían: “compro oro”. Tener dólares USA, era también buena solución, pero no tardó en llegar el llamado “cepo” al dólar.

Todas las crisis son similares. Recordemos muestra Guerra Civil. Al bando en el gobierno, le faltó tiempo para confiscar todo el oro que pudo, no solamente el del banco de España, llegó incluso a confiscar el oro de fideicomisos y Monte de Piedad, donde se encontraban pequeños empeños de ciudadanos muy humildes. A los gobiernos, independientemente de su ideología, no suele importarle mucho de quien es un bien con valor, tampoco le importa la condición económica de su dueño, simplemente, lo incauta. En el año 1933,  en el llamado “País de las Libertades”, Estados Unidos, se obligó a todos los ciudadanos a entregar el oro que poseían a la Reserva Federal, donde era canjeado por dólares fiduciarios. El no cumplir esta norma implicaba sanciones económicas de hasta 10.000$ (una pequeña fortuna en esa época) y pena de 10 años de cárcel.

Tener joyas o monedas de oro, es bueno, pero en caso de crisis, su valor es simplemente el del oro de la pieza, no cuenta el valor de la pieza en joyería o el numismático de la moneda, con lo cual, un anillo de oro puede haber costado una fuerte suma, pero a la hora de venderlo, solamente se pagará su peso en oro.

Esto no es nuevo y ocurre con más frecuencia de la que creemos. Es tan cotidiano en muchos países, que incluso las refinerías fabrican unas planchas de oro de 24 kilates que funcionan como una tableta de chocolate, donde se pueden desprender de la misma con la mano el equivalente a las onzas de la tableta y usar esas porciones de oro como moneda para pequeños pagos. Claro que los argentinos desconocían antes de su corralito que existiese tal plancha de oro, como también el resto del mundo. Cuando se enteran de su existencia, lamentan no haberlo sabido antes.

Todos los grandes capitales, fondos de inversión, y en general, cualquier persona o entidad con grandes recursos, tiene una parte de su riqueza en oro. No en vano el oro es llamado “valor refugio” y ante cualquier tormenta financiera, acopian cuanto metal precioso pueden.

Hoy mismo, 10 de agosto de 2017, ante una incertidumbre en Estados Unidos por una amenaza de Corea del Norte, el oro ha incrementado su valor en casi 1000€ el kg. Cualquier dato preocupante en economía, dispara inmediatamente el valor del oro.

Ante una crisis seria, los inmuebles bajan su valor, el dinero se devalúa, y justo en esos malos momentos, es cuando los que han guardado oro salen airosos de la crisis.

Hoy fue la amenaza de Corea del Norte, hace unos días, las sanciones económicas impuestas a Rusia, nunca faltan motivos de posibles crisis que podrían afectarnos a todos.

Nadie sabe cómo pueden terminar las tensiones entre países y por ese motivo, reaccionan los mercados con miedo. El resultado es siempre el mismo:  los capitales se refugian adquiriendo oro. Si no ocurre nada, vuelve ese oro a los mercados. Si la crisis se materializa, el precio del oro sube a niveles impredecibles.

Germán Vega – Agosto de 2017

Comparte el Artículo enShare on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *