Científicos rusos consiguen extraer oro partiendo de carbón quemado.

Rusia ha descubierto y patentado un sistema por el cual extraen un gramo de oro por cada tonelada de carbón quemado.

La cantidad no es insignificante. Un gramo de oro a precio de hoy tiene un valor superior a 37€ y no hemos de olvidar que si bien Rusia produce 233 millones de toneladas de carbón al año (cifra nada despreciable), países como China, multiplican por 10 esa cifra. Pese al control actual de emisiones de CO2, el carbón sigue siendo la fuente de energía con la cual se obtiene el 40% de la electricidad que se produce en el mundo.

El estudio fue publicado por la Academia de Ciencias rusa y corresponde al trabajo realizado durante 15 años por los investigadores del Centro Científico de Amur.

El proceso es sencillo y poco costoso. El humo del carbón quemado pasa un proceso de depuración en el cual se limpian primero con agua los sedimentos y después se filtran, consiguiendo de esta manera un concentrado donde se encuentran las trazas de oro que al producirse el refinado se aísla el oro puro

No es el único residuo que tiene utilidad al quemar carbón. Por ejemplo, las cenizas son utilizadas en la fabricación de cemento.

Rusia espera en breve poder abrir el primer centro experimental para la producción de oro a partir de este subproducto.

Tendremos que ser respetuosos con el medio ambiente y controlar las emisiones a la atmosfera, pero hasta del humo se puede con inteligencia obtener oro.

Hoy por hoy, necesitamos quemar minerales fósiles para producir energía. Si el mismo estudio que se ha hecho con el carbón y lo que contamina, se hiciese con otras fuentes de energía, nos sorprenderíamos de los resultados. Hay componente político en la elección de una fuente de energía u otra. Conseguir energía quemando carbón es muy simple y eficiente. En países muy pobres no es tan sencilla su sustitución.

Una central térmica actual, es como un automóvil diésel actual. Quema un mineral fósil, pero las emisiones son muy controladas con sistemas modernos altamente tecnológicos. Los coches diésel tienen colocado un filtro de partículas, pues en las centrales térmicas ocurre lo mismo, cuentan con sus sistemas para reducir las emisiones a la atmosfera.

Todos hemos visto una central térmica o como mínimo, la hemos visto en fotografías. Aparecen siempre que se habla de contaminación atmosférica y como es habitual, las cosas no son como nos cuentan.

Aparece algo que vierte emisiones a la atmósfera, pero donde está el engaño:

central termica1

Si observamos la fotografía en la que aparece una pequeña central térmica (hay todos los ejemplos que queramos) vemos en el centro de la imagen una campana de hormigón que está emitiendo al medio ambiente algo tan peligroso como “vapor de agua”. Si, es simplemente agua limpia y casi destilada! Es una campana de condensación donde debido a su diseño interior, el agua muy caliente que sale de las turbinas se enfría para ser reutilizada y una pequeña cantidad se escapa. La chimenea que contamina es la que aparece a la izquierda, rematada con franjas rojas y blancas. No vamos a minimizar su emisión diciendo que parece un cigarrillo, pero que cada uno saque sus conclusiones y si bien es cierto que una central térmica contamina, como contamina nuestro coche, también es cierto que necesitamos la electricidad que produce y si quitamos el vapor de la campana y de otras válvulas de la central, vemos que lo que contamina es mucho menos de lo que algunos nos pretenden hacer creer con fotografías mal explicadas.

Germán Vega – febrero 2017

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