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¿Por qué es tan caro el oro?

El oro es dinero. Todo lo demás es crédito.

Esta es la famosa frase que el 18 de diciembre de 1912, pronunció JP Morgan, el banquero más influyente de su tiempo ante el Congreso de los Estados Unidos.

¿Por qué es tan caro el oro?

La cuestión no es cuál es la razón , sino cuáles. Son tantas, que incluso con alguna propiedad menos, seguiría siendo un metal muy especial y por ende, caro. Perfecto para aplicaciones industriales, para joyería y como inversión, garantizando nuestros ahorros (oro de inversión)

Es escaso y apreciado, por tanto, muchos quieren poseerlo. Hay una gran demanda y poca oferta. Si abundase, sus aplicaciones serían cuantiosas.

Asimismo, es pertinente describir alguna de esas propiedades que lo hacen tan especial y caro:

En primer lugar, es un metal bonito. No hay otro metal amarillo. En antiguas civilizaciones ya era apreciado por su aspecto, cuando no era un producto que pudiese funcionar como moneda y cuyas propiedades no eran necesarias industrialmente. Simplemente su aspecto, ya le aporta valor -la gran mayoría de la producción de oro se ha usado y se usa en joyería-. El porcentaje varía según la fuente, pero puede ser próximo a un 80%.

Por otro lado,  no se oxida ( es un metal noble) y es atacado por muy pocos compuestos. Puede permanecer durante miles de años con el mismo aspecto -siempre como el primer día, y puede reutilizarse sin perder ninguna propiedad de forma indeterminada. Algunos compuestos como el mercurio, pueden disolverlo, pero es harto complicado encontrar en la naturaleza mercurio en grandes concentraciones y que éste esté en contacto con el oro.

El oro es el mejor conductor eléctrico que conocemos. Supera con creces al cobre. Incluso teniendo un precio elevado, es utilizado en determinados circuitos eléctricos en los que es necesaria una excelente conductividad, que no se oxide y de gran garantía. Los circuitos eléctricos de nuestro teléfono o de nuestro ordenador tienen oro; tanto es así, que dicha cantidad del preciado metal, es lo suficientemente importante como para que los circuitos se reciclen y así, pueda extraerse el oro de los mismos.

Además, es el metal más dúctil y maleable que existe. Con un gramo de oro se puede hacer una lámina de un metro cuadrado (pan de oro). Con una moneda de oro (una onza) se podrían hacer 8000 metros de alambre. Puede incluso ser laminado hasta hacerse una lámina transparente. El oro tiene la propiedad de fundirse fácilmente. Así, con un simple soplete de fontanero, se podría licuar. Se alea muy bien con otros metales, resultando aleaciones muy apreciadas por su aspecto y características. Es el metal más fácil de trabajar.

También refleja la energía infrarroja (calor) casi en su totalidad. No existe mejor aislante térmico. A su vez, es excelente  como aislante acústico, aunque su precio hace que sea dedicado a usos más nobles.

Es muy buen conductor del calor y tiene una gran capacidad como disipador térmico.

Tiene innumerables aplicaciones no solo en joyería o como divisa (oro de inversión), se usa en la industria en procesos donde es difícilmente sustituible.

Cumple todos los requisitos para ser moneda de cambio: fraccionable, duradero, escaso etc. Es fácil pensar que como cumple todos los requisitos, se convirtió en moneda, pero no fue así, todo lo contrario. Debido a su gran prestigio y valor, empezó a considerarse como moneda, ya que todos querían poseerlo. De los 118 elementos de la tabla periódica, es el más adecuado para ser usado como dinero. Hoy las monedas ya no son de oro al no estar respaldado el dinero por metal alguno, pero si fuese un metal abundante, que nadie dude que las monedas serían de oro en vez de cobre, estaño, níquel u otras aleaciones. Unos elementos se descartan por ser gases o líquidos, otros por reaccionar muy fácilmente con los elementos cotidianos, otros, aunque duren, terminan oxidándose totalmente. Al final nos quedaríamos con muy pocos elementos adecuados. Es cierto que la plata también sirve, pero se oxida, no es eterna. Ésta, además, reacciona con pequeñísimas cantidades de sulfuro en el aire. También lo serían el platino, el rodio, el iridio, etc., en general los metales nobles. Éstos son escasos y, cuando se analizan, presentan cada uno su propio problema; desde extrema dificultad para trabajarlo y acuñar monedas, hasta extrema escasez.

El hierro no sirve, no por oxidarse (el acero inoxidable resiste muy bien el óxido), pero es tan abundante que no podría tener valor como moneda. Con este proceso de eliminación hemos llegado a escasos dos o tres elementos.

Hoy, las monedas no tienen ningún valor intrínseco, solo el que le asignamos para un intercambio. El oro es valioso en sí mismo, es el dinero real, en él podemos tener nuestros ahorros sabiendo que jamás se depreciarán.

Germán Vega – ventadeorocmc.com – 2016

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CÓMO SABER SI UNA PIEZA ES DE ORO

La mejor forma para saber si una pieza es de oro, será acudir a un profesional. Pero los siguientes conocimientos pueden ayudarnos en ocasiones especiales.

El oro es caracterizado por su color dorado. No hemos de fiarnos del color. Aleado en pequeñas cantidades con otros metales toma una gran variedad de tonos diferentes y otros metales pueden presentar un color muy similar al oro sin serlo. Nuestra mente no es buena para distinguir colores .  (ver los colores en el oro)

La pirita es un mineral compuesto por azufre y hierro (Fe2S). Su color es tan parecido al oro que incluso es denominada “el oro de los tontos”

piritaMineral de pirita

 Una nueva aleación de metales ha revolucionado la joyería. Se trata del carburo de tungsteno. El tungsteno, también conocido como wolframio, es un metal muy duro y que se caracteriza por fundirse a la elevada temperatura de 3422oC. Su densidad es muy similar a la del oro. Las piezas de esta aleación son de un aspecto muy similar a las del dorado metal. No se rayan, es más duro que el titanio. Son totalmente hipoalergénicas. Incluso las personas alérgicas al oro, toleran el carburo de tungsteno. A simple vista, un anillo de esta aleación puede pasar por oro, tan solo se distingue por su pulido más fino y superficie más brillante (ambas características no son malas). Un anillo de esta aleación es tremendamente duradero, pasará el tiempo y se conservará en perfecto estado sin desgaste ni ralladuras. Es tan perfecto, que podría decirse que una alianza de carburo de tungsteno será para toda la vida (si es lo que queremos). Es un producto de una inmensa calidad, pero, NO ES DE ORO. Su precio es considerablemente más bajo que el del oro, en proporción uno a mil. (Por el precio de un kg de oro, compraríamos una tonelada de tungsteno). Si nos la vendiesen como oro, nos estarían estafando.

Cómo podemos distinguir una pieza de oro de una de carburo de tungsteno:

El oro y el tungsteno tienen una densidad muy similar, pero al alear el wolframio con carburo, baja la densidad, por tanto, la pieza que no es oro, pesa menos

  1. El oro no es un metal magnético. El carburo de tungsteno, es muy poco magnético, pero si algo, por tanto, un imán jamás se pegará a una pieza de oro fino, en cambio, a la de carburo de tungsteno, si se pegará, aunque con poca fuerza (nunca como al hierro)
  2. El oro no se oxida, el carburo de tungsteno, es muy resistente a la corrosión, pero puede mostrar restos de óxido en la piel.
  3. Dureza: El oro es un metal muy blando, por esta razón se combina con otros metales para que la pieza tenga una dureza razonable, aun así, se rayará con relativa facilidad. El carburo de tungsteno es extremadamente duro, solo superado por el diamante. Se comporta de forma similar al vidrio, rompe y se astilla antes de deformarse, no se raya, o se raya con mucha dificultad. Es tan duro que ante una emergencia puede ser peligroso. Por ejemplo, en un hospital no podrían cortar la pieza con una tenaza, habría que golpearla hasta que se rompiera causando daños en nuestro cuerpo. Cuando a un trabajador, una máquina le engancha una cadena de oro, si el operario tira, la cadena de oro suele romperse, en cambio, la de carburo de tungsteno arrastraría irremediablemente a su portador.

Hay otros materiales para joyería con unas propiedades similares, como las piezas de cerámica de circonio, o las que añaden a la mezcla de tungsteno con carburo, el cobalto. De esta forma resulta una mezcla más fácil de trabajar y con un coste muy inferior, pero producirán manchas en la piel muy difíciles de quitar y su brillo se alterará con el tiempo.

joyaAnillos de carburo de tungsteno

Una pieza puede contener oro, pero en una cantidad baja. Por debajo de 10 quilates (41,66% de oro), la pieza no se considerará de oro y no podrá ser vendida como tal. (ver los quilates en el oro)

Las joyas llevan dos contrastes hechos con un punzón. Han de verse con una lupa. Uno indica el número de fabricante y el otro los quilates de la pieza. Es frecuente encontrarnos piezas en que no se distinguen, que no los lleva o que no han sido puestos de forma lícita. Si alguien falsifica una pieza, es razonable pensar que puede añadirle los contrastes.

 contrastes-joya

Contrastes en pieza de joyería

 Test con ácido y una piedra de toque para saber los quilates de la pieza.

El método es sencillo. Solo necesitamos los diferentes ácidos y una piedra, llamada piedra de toque. No profundizo sobre este método ya que requiere experiencia, tanto por manejar ácidos peligrosos, como porque puede pasar la pieza por oro si cuenta con un buen chapado. Si se raya demasiado la pieza puede deteriorarse y necesitar un posterior pulido.

Las monedas también tienen marcas especiales. Los lingotes, no solamente indican peso, pureza y fabricante, suelen tener número de serie e incluso algunos pueden estar serigrafiados en su reverso.

 

lingotes de oro de inversión

Una pieza puede estar bañada en oro o ser de oro macizo. La Comunidad Europea califica como piezas bañadas en oro, a las que contienen entre 1,5 y 3 micras de espesor en el baño. No obstante, es frecuente ver piezas con un baño incluso superior a 3 micras. El chapado es una técnica muy antigua. Los españoles a su llegada a América en el siglo XV, ya encontraron piezas rechapadas de oro y huecas (ver: no es oro todo lo que reluce)

Para saber si una pieza es chapada en oro, puede resultar eficaz la sencilla prueba de rayarla o devastarla sobre una piedra de toque para observar que el interior tiene la misma composición que el exterior. En la actualidad hay multitud de aleaciones que tienen un color muy similar al oro, por tanto, si nos encontramos ante esta situación puede resultar difícil saber si la pieza es auténtica. No es eficaz morder la pieza. El oro es muy maleable y la capa de chapado se deformará haciéndonos creer que la pieza es de oro. Recordar que normalmente las piezas falsas de baja calidad son atraídas por un imán y el oro no. Excepcionalmente, la pieza puede contener una cantidad importante de oro y un metal magnético, con lo cual, puede ser atraída levemente por el imán.

Hay una prueba para saber si al menos el exterior es de oro (prueba de la cerámica). Al rayar el oro contra una pieza de cerámica, dejará una línea dorada. Si la línea es negra, se tratará de una pieza falsa.

Profesionalmente, hay múltiples métodos para determinar si la pieza es de oro y cuál es su pureza.

Antes hemos mencionado el test con ácidos que normalmente usan los joyeros y que su coste es tan bajo que cualquiera puede comprar un juego de ácidos y una piedra.

También se utilizan balanzas hidrostáticas que pesan la pieza en seco y en agua. Calculando la densidad de lo pesado, determinando si es oro o no y su pureza.

Hay numerosas máquinas, una muy utilizada es la de rayos X, que nos dice si el exterior de la pieza es oro y en qué porcentaje. A continuación, una segunda máquina de ultrasonidos determina si la pieza es homogénea en su interior. Si el exterior es oro, y la pieza es homogénea, toda ella será de oro.

Hay más métodos mecánicos y químicos, propios de sofisticados laboratorios.

Para ver la autenticidad de una pieza, utilizamos un método u otro en función de si el método puede dañar la pieza o no. De los métodos no destructivos, ninguno es infalible. La única forma posible de saber y verificar al 100% la composición de la pieza es fundirla y utilizar un método llamado copelación. Casi seguro que si queremos saber si nuestro anillo es de oro y sus quilates, no aceptaremos que lo fundan. Por tanto, hemos de recurrir a métodos no destructivos y con un grado de fiabilidad aceptable. La química y la mecánica han avanzado tanto que puede haber aleaciones que pasen algún test de control.

Que nadie piense que no puede ser engañado.

Cuál es la solución: comprar oro en lugares de confianza y con garantías.

Hemos de recordar que las falsificaciones casi perfectas son muy caras y requieren una gran tecnología. Muchas personas compran una pieza, pensando que es de oro y la falsificación es tan burda, que hasta se pega a un imán, o al rayarla un poquito aparece debajo un metal de otro color.

Los lingotes de oro tienen número de serie y se puede determinar con mucha facilidad su trazabilidad. Pueden ser suministrados directamente de la refinería al agente que los vende. En las refinerías europeas, los controles son muy estrictos, garantizan peso y pureza al estar sometidas a numerosos controles de calidad internos y externos.

CMC Metales Preciosos compra sus lingotes de oro de inversión, directamente a la refinería y puede demostrar su trazabilidad. Por tanto, garantiza que sus productos son oro fino con pureza 999,9 y que el peso del lingote se corresponde con el indicado por el fabricante.

Germán Vega – 2016 – ventadeorocmc.com

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LA NATURALEZA: EL ALQUIMISTA QUE CREA YACIMIENTOS DE ORO TRAS UN SISMO

¿Cómo puede aparecer un yacimiento de oro y de forma casi instantánea donde antes no existía?

Es conocido desde hace tiempo que las vetas de oro se originan por deposición mineral de fluidos calientes que fluyen a través de grietas en el interior de la tierra. Recientemente, científicos universitarios australianos han descubierto y publicado con detalle en la revista Nature Geoscience,  que cuando una bolsa de agua se fractura y cae repentinamente la presión, el fluido se expande y se vaporiza (vaporización súbita) y casi instantáneamente puede aparecer una veta de oro en un lugar donde antes no existía. Si se producen varias réplicas del terremoto y este ha tenido una intensidad considerable, puede haberse generado un nuevo yacimiento de oro rentable para su explotación. Es muy importante la intensidad del sismo, así, mientras uno de grado 2 en la escala Richter puede incrementar una fisura en 130 veces, uno de grado 6 lo haría en 13.000. Se cree que el 80% de los actuales yacimientos se han formado de esta manera.

veta-de-oroVeta de oro

Qué prueba este descubrimiento:

  • Las fuerzas de la naturaleza pueden originar de forma casi instantánea un nuevo depósito de oro donde antes no existía y cuya explotación generará una nueva mina en el futuro.
  • Mientras haya terremotos habrá nuevos depósitos y nuevas minas, por tanto, no se agotarán los yacimientos de oro ya que constantemente aparecerán nuevos y podremos seguir invirtiendo en oro.
  • Los terremotos no transforman los metales en oro, pero si catalizan la transformación de minerales disueltos en fluidos, en nuevos depósitos que pueden ser rentables en explotación minera.

Este fenómeno fue perfectamente constatado en Haití a raíz de su conocido terremoto. Existían minuciosos estudios geológicos de los yacimientos áureos en la isla. Estaban perfectamente posicionados y simplemente han aparecido nuevos yacimientos donde antes se sabe que no existían.

El oro es valioso por sus extraordinarias cualidades y su escasez. Que se formen nuevos átomos de oro es tan complicado que requiere la energía de la colisión de dos estrellas, por tanto, es un metal que tampoco abunda en el universo, pero por las razones que sea, en nuestro pequeño planeta existe. Si bien, la cantidad importante del preciado metal se encuentra en capas tan internas de la Tierra, que no son accesibles con nuestra tecnología, hay una cantidad no despreciable minado ya y parece ser que podrá seguir minándose en el futuro.

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Germán Vega – Blog ventadeorocmc.cm – 2016

 

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LA VENTAJOSA FISCALIDAD DEL ORO DE INVERSIÓN

En una inversión, es necesario mirar no solo el precio y rentabilidad del bien en que deseemos invertir (en el caso del oro, su rentabilidad media en los últimos 15 años supera el 30%/año) , hemos de considerar también los impuestos de adquisición y venta.

Qué ocurre fiscalmente en la compra de oro:

El oro tiene una doble consideración: materia prima y divisa, por tanto, si es oro de inversión, está exento de IVA. No ocurre lo mismo con los demás metales preciosos, que si pagan el 21% de IVA.

Normativa aplicable: (Decreto 77/388/CEE) (Directiva 1998/80/CE del Consejo de 12 de Octubre de 1998) (Ley 37/1992 del IVA en España)

Qué es oro de inversión:

Es el oro que cumple una doble condición:

  • Pureza igual o superior a 99,5% en el caso de lingotes.

Las monedas de oro, para ser consideradas oro de inversión, han de tener al menos una pureza del 90% de oro. También han de haber sido acuñadas después de 1800. Igualmente, han de ser o haber sido moneda de curso legal del país de origen y su precio de venta en el mercado libre, no superará en más del 80% el valor del oro que contienen

  • Pesos de los lingotes de oro homologados por Hacienda.

12’5 kilogramos, 1 kilogramo, 500 gramos, 250 gramos, 100 gramos, 50 gramos, 20 gramos, 10 gramos, 5 gramos, 2,5 gramos, 2 gramos, 400 onzas, 100 onzas, 10 onzas, 5 onzas, 1 onza, 0,5 onzas, 0,25 onzas, 10 tael, 5 tael, 1 tael, 10 tolas.

Si no se cumplen estas 2 condiciones, el oro pagará un 21% de IVA.

El resto de los metales preciosos, incluida la plata, pagarán siempre IVA.

Durante su posesión no generará ninguna obligación tributaria hasta el momento de su venta.

Qué ocurre fiscalmente en la venta de oro:

En el momento de la venta, habrá que pagar en el impuesto de la renta (IRPF) por la plusvalía que genere la transacción. Cabe recordar que la máxima plusvalía será la de los últimos 5 años, aunque la compra hubiese sido efectuada hace 10 años, ya que Hacienda no puede pedir facturas anteriores a 5 años. La plusvalía se calculará teniendo en cuenta diferencia entre el precio de compra y el de venta, (excluyendo gastos). Se aplicará también en el supuesto de regalos y herencias.

Hacienda establece tres tramos de cotización en función de la cuantía del rendimiento:

BASE LIQUIDABLE DEL AHORRO TIPO APLICABLE EN %
Rendimiento de hasta 6.000€ 21%
Rendimientos desde 6000€ hasta 24.000€ 25%
Rendimientos superiores a 24.000€ 27%

Germán Vega – 2016

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¿Cuánto tiempo necesitamos para duplicar nuestros ahorros en un banco?

Con una sencilla fórmula, podemos saber cuánto tiempo necesitamos para duplicar nuestros ahorros en función del interés que por ellos nos da el banco.

double

Conocida como regla del 72. Gran parte de personas ya la conocen, pero para aquellos que aún no, puede resultarles útil.

Todo lo que hay que hacer es dividir el número 72 entre el tipo de interés que obtengamos por nuestro dinero.

Ejemplo:

Si tenemos 1000€ en una cuenta y la rentabilidad es 4%, hemos de dividir 72 entre 4 y nos dará un resultado de 18 años (72/4=18), por tanto, para doblar un capital a un interés del 4% han de pasar 18 años. Poco más de un 4% es la rentabilidad media de la bolsa en las últimas décadas. Por tanto: Para convertir 1000€ en 2000€ han de pasar 18 años si la rentabilidad es un 4%

En estos momentos, las mejores rentabilidades que nos ofrecen los bancos, raramente sobrepasan un 3%.

Para duplicar nuestros ahorros en un banco, a los tipos de interés actual, necesitaríamos 24 años (72/3=24)

La rentabilidad media anual del oro, tomando los 35 últimos años (una vida laboral), como referencia, sobrepasa el 24%. Para duplicar nuestros ahorros invirtiendo en oro, solamente necesitamos 4 años (72/24=4).

No hace falta decir más: duplicar nuestros ahorros en un banco, con una cuenta a plazo fijo, puede tomar 24 años, frente a tan solo 4 años si invertimos en oro. Cada uno puede tener sus ahorros donde considere oportuno, pero los bancos no son precisamente amigos que miren por nuestro interés.

Pero aún hay más:  En el caso  de tener nuestros ahorros en el banco, el beneficio se verá mermado por los correspondientes impuestos anuales. En el caso de tener oro, no hemos de pagar ningún impuesto anual, solamente una plusvalía en el momento de la venta y cabe recordar que hacienda solo puede reclamar facturas de los últimos 5 años, por tanto, si hace más de 5 años que hemos comprado nuestro oro, Hacienda solamente podrá reclamarnos plusvalía de los últimos 5 años.

Por otra parte, no olvidar la inflación. Si necesitamos muchos años para duplicar nuestra inversión, hemos de pagar impuestos anuales por su rendimiento y soportar la inflación, sucederá   lo inevitable: No  habrá rendimiento alguno de nuestro dinero en el banco.

Un interés por debajo del 4% hace que nuestra rentabilidad sea 0% o incluso negativa y no es fácil en estos momentos encontrar rentabilidades superiores.

German Vega – 2016

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¿HAY ALGUNA AMENAZA REAL Y CATASTRÓFICA PARA ESTOS DÍAS QUE NUESTROS GOBIERNOS NOS ESTÉN OCULTANDO?

Alemania lanza un nuevo plan de defensa civil que no tiene precedentes.

El 24 de agosto de 2016, el Consejo de Ministros alemán aprueba una serie de medidas que han desconcertado notablemente a la población. Esta vez no se trata de una subida de impuestos, unas nuevas medidas laborables o algo similar. Tampoco se trata del argumento de una película de ciencia ficción o un pensamiento de eternos conspiranoicos. Se trata de unas inminentes medidas tomadas por una de las administraciones más serias y competentes del planeta. El plan insta a los ciudadanos a que hagan acopio de agua, alimentos, medicinas, dinero en efectivo y ahorren energía. Estas medidas habrán de tomarse de forma inmediata.

El gobierno ha reforzado las medidas de seguridad. Así, en un borrador de 69 páginas, plantea cosas antes impensables, tales como restablecer el servicio militar obligatorio. El borrador también recoge aumentar las reservas de vacunas y antibióticos, crear un servicio que alerte a la población de peligros inminentes a través de la radio, la televisión, anuncios en trenes, sirenas, altavoces, etc.

Llegan incluso a decir la cantidad de agua recomendable que se debe acopiar por persona, el pan, la pasta, las patatas, conservas:

Así, se recomiendan: 28 litros de agua, 5 kg de pan, pasta, patatas, 3,5 Kg de harina, fruta en conserva, 2 docenas de huevos, 2 kg de pescado en conserva, etc.

¿Qué pensar al respecto?

La noticia no ha dejado indiferente a nadie. ¿Acaso se prepara a la población para un ataque terrorista sin precedentes?, ¿nos amenaza alguna catástrofe natural?, ¿Hay un inminente peligro de invasión o guerra?. O tal vez simplemente sea una medida para impulsar el consumo y levantar definitivamente la economía. Hay razones para todos los gustos. Recuerdo haber leído un artículo donde se explicaba con números qué pasaría si cada estadounidense comprase al día siguiente un simple cepillo de dientes. No sólo se venderían más de 300 millones de cepillos, sino que se vería reflejado notablemente en el consumo y, por ende, en la activación de la economía. Sin embargo, me temo que en el caso alemán, el gobierno no pretende reactivar el consumo, son un gobierno serio, previsor, responsable y seguro que saben algo que no pinta nada bien para la población y tal vez, en vez de alarmar, prefieren solucionarlo si está en sus posibilidades.

Cuando se entrevistó a las familias alemanas acerca de acopiar agua y alimentos para 15 días fue muy habitual la respuesta: “señor, yo tengo en mi casa siempre alimentos para dos meses”. No olvidemos que son alemanes y nadie duda de que son ordenados, metódicos y saben hacer las cosas.

Hacer un plan de defensa civil a este nivel, es correcto y muy propio  de tal cultura, pero; ¿cómo de grave debe ser lo que esté pasando como para haber creado una respuesta tan inmediata y de éste calibre? No lo sabemos, ni tampoco nos lo contarán. El argumento es siempre el mismo: No alarmar, la población no está preparada para que se le cuenten determinadas cosas, una población en pánico no piensa y es incontrolable. Tal vez tengan algo de razón, pero poca. Los humanos tenemos una envidiable capacidad de adaptación inmediata a nuevas circunstancias y, por esto, dominamos el planeta. Si se nos educa, entendemos prácticamente todo y respondemos adecuadamente ante cualquier situación.

Por ejemplo, un terremoto es una de las peores catástrofes naturales que nos pueden ocurrir y, de hecho, ocurren. No se sabe cuándo va a suceder y en unos solos segundos, todo cambia. Pues bien, aún en estas terribles circunstancias los humanos que sobreviven sacan lo mejor de ellos, olvidan todo lo no importante y actúan como un colectivo sociable, mostrando empatía y dando cada uno todo lo que puede. Personalmente, he vivido en Haití y era un hábito muy frecuente tener siempre al lado de la puerta de salida una bolsa preparada con cosas muy básicas: un poco de agua, algún alimento no perecedero, algo de ropa, un pequeño botiquín, documentos, un teléfono con batería, una cantidad pequeña de dinero y cada uno lo que considerase oportuno. No sólo por la amenaza de un terremoto, era extranjero en un país delicado. Había que estar preparado para abandonar el país en cualquier momento y ser repatriado.

Creo que tomar medidas nunca es malo, pero también creo que las personas no somos unos seres tan frágiles como consideran nuestros gobernantes y estoy convencido de que si nos cuentan las cosas y nos preparan, responderemos de manera satisfactoria ante cualquier situación. No se debería sobrevalorar la inteligencia de la población, en cabeza de quién cabe ordenar un plan de prevención tal y no esperar que la población especule al respecto.

En esa pequeña bolsa que siempre hemos de tener preparada y que tal vez pueda llegar un fatídico día en el cual sea nuestra única posesión material, no estaría de más tener un par de onzas de oro. Tal vez llegue el día en que las podamos necesitar de verdad.

Germán Vega – Agosto 2016

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¿REALMENTE NECESITAMOS A LOS BANCOS TAL Y COMO SON ACTUALMENTE?

Un banco es un mero intermediario financiero que captura recursos y formaliza préstamos. No es el dueño del dinero que presta, en el mejor de los casos cuenta con un 10% del mismo, aunque hay modos de que este porcentaje disminuya hasta el punto de llegar a ser inexistente. Este sistema se llama reserva fraccionaria. El banco mantiene una fracción del dinero depositado por los clientes (coeficiente de caja) y en la zona euro es solamente un 1%. Del 99% restante puede disponer a su antojo. Algunos juristas consideran que no es legítimo que los bancos utilicen el dinero de los depositantes para operar. Alegan que se incumple el derecho a la propiedad privada del depositante que encomienda al banco su custodia, e incluso tachan tal acto de apropiación indebida. En cambio, los defensores de nuestro actual sistema bancario, consideran que la posibilidad de que todos los depositantes acudan simultáneamente a sacar el dinero es muy baja y por tanto pueden disponer del mismo

Algo a tener en cuenta es que los bancos no generan riqueza alguna y cada vez cuentan con menos empleados. Nuestro dinero no está asegurado en su totalidad. El Fondo de Garantía de Depósitos cubre solamente hasta 100.000€ por titular y entidad.

Poseen la mejor información económica y la usan en su beneficio, incluso podría decirse que en nuestra contra, endureciendo las condiciones al ser conscientes de la necesidad de financiación. También proporcionan nuestra información económica a las administraciones que se la solicitan (aunque este hecho pueda haberse normalizado, se encuentra muy lejos de ser normal). ¿Qué pensaríamos de un abogado que proporcionase información a la justicia sobre las andanzas de su cliente?. Algunos opinan que un mundo sin bancos sería opaco a la información, tal vez, pero también sería un mundo más libre.

También nos cuentan que los bancos son los principales gestores de la deuda pública y que sin ellos el Estado no podría financiarse y garantizar los servicios públicos. Lo que no nos cuentan es que los bancos centrales prestan dinero a los bancos locales para que estos compren deuda pública de los estados y la carguen con un interés ganando cuantiosas cantidades de dinero en detrimento de los ciudadanos. Éste dinero podría ser prestarlo directamente del Banco Central a los estados, evitando intermediarios y costes para los ciudadanos. Así, de forma ejemplificadora, es digno de mención que en plena crisis, año 2013, el BCE prestaba dinero a los bancos locales a un 0,5% de interés y estos cobraban sobre un 10% de interés en préstamos al consumo y entre un 3,5 a un 8% (como en el caso de Grecia) en los préstamos a los estados.

Prestar dinero a un estado siempre ha sido la más ventajosa operación que puede hacer un banco. El banco es consciente de que el dinero será devuelto, para eso están los impuestos que pueden subirse en cualquier momento. Los montos de los préstamos son siempre relevantes y, a su vez, mantienen a los estados dependientes de ellos.

Cómo puede ser posible que todos los países, todas la empresas y todos los ciudadanos, estén escandalosamente endeudados (…). Tal vez la respuesta esté en nuestro sistema financiero.

En nuestra economía existen los llamados “señores del dinero”, los bancos centrales, los que tienen la capacidad de imprimir moneda y de fijar los tipos de interés y además en exclusiva. Incluso pueden llegar más lejos: pueden comprar de forma masiva y directa deuda en los mercados (recurso conocido con el nombre de expansión cuantitativa) Están al margen de los estados y de sus gobernantes y es de sentido común que tal poder no puede recaer en banqueros. Reconozco que es un tema delicado. Prefiero no pensar que podría ocurrir si tal poder recayese en políticos.

Los bancos centrales son un invento joven que se desarrolla plenamente en los últimos cien años. Es posible una economía sin su existencia. Simplemente necesitaremos algo no perecedero y valioso en todo el mundo: el oro. Incluso servirían nuevas monedas virtuales como el bitcoin

Cualquier profesional de las inversiones conoce que el oro es un valor muy seguro y que ante incertidumbres económicas es la inversión refugio por excelencia.

Germán Vega – 2016

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¿Para qué hay que comprar oro y plata y almacenarlos en un lugar seguro?

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SE AVECINA NUEVA CRISIS MUNDIAL: RUSIA Y CHINA SE BLINDAN COMPRANDO ORO POR TONELADAS

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¿Qué es más rentable: invertir en bolsa o en oro?

 

Si una persona hubiese invertido en bolsa en enero de 2016, hoy tendría la misma cantidad de dinero. El beneficio habría sido cero. Habría pasado medio año sin obtener ninguna rentabilidad en sus ahorros. Sin embargo, si esa misma persona hubiese invertido su dinero en oro de inversión habría obtenido, en tan solo medio año, una rentabilidad superior al 20%.Imagen 1

Gráfico elaborado por BullionVault que muestra la evolución del precio del oro en 2016

Imagen 2pngGráfico elaborado por Ibex  que muestra la evolución del Ibex en 2016

En cuanto a la inversión se refiere, un transcurso de miedo año no conlleva grandes cambios. Veremos el mismo supuesto en 15 años:

Es recomendable recordar que, en términos económicos, 15 años es mucho tiempo. Tanto es así, que hace 15 años no existía el euro y quién sabe si existirá dentro de otros tantos años. Sin embargo, si es sabido que hace 15 años ya existía el oro y seguro que dentro de otros 15 años, sigue existiendo y siendo igual de valioso y escaso.

El crecimiento -en esos 15 años- del Ibex fue de 4,6% anual de media. En cambio,  en el mismo periodo de tiempo, con el oro pasa lo siguiente: también comparte ese número de 4,6 pero con crecimiento geométrico. No es que crezca un 4,6, ¡es que se multiplica su precio por 4,6!. Pasa de valer poco más de 8.000$ el kilogramo en 2001, a  valer 39.000$ en 2016. Esto es un crecimiento del 460%, que corresponde a más de un 30% de rentabilidad media.

Muchos opinan que los bonos del estado son una excelente y segura inversión, siendo su rentabilidad media en este periodo tan solo del 5,4%. Es mejor no imaginarse qué hubiese pasado si España hubiese sido rescatada como pudo haber ocurrido.

Los más conservadores opinan que los fondos de pensiones son lo mejor y más seguro. Tal vez sean seguros, pero no son tan rentables. Su crecimiento medio en éste periodo fue de tan solo 1,58%.

Es digno de mención un dato poco conocido referente a la llamada hucha de las pensiones: no existe tal hucha. Ese dinero está invertido en bonos del estado, y estos. es obvio que son poco rentables y peligrosos ya que hasta un cambio político puede hacer que no sean bien recibidos en otros mercados con su correspondiente devaluación.

Los políticos requieren una atención especial, cuidadosa. Todos recordamos cuando nuestro presidente Zapatero y su ministro Solbes en 2007, decidieron que el oro no era una buena inversión. Así, vendieron un 32% de las reservas que había en el Banco de España. Como era de esperar, la venta fue tan pésima que, cuatro años después, el valor del oro se había duplicado. El desatino de nuestros políticos le costó al Estado una pérdida de 2.350 millones de euros. Los argumentos de nuestro Expresidente y Ministro no tienen desperdicio: “ el oro ya no es rentable y venderemos las reservas para comprar otros activos más rentables y fáciles de custodiar”. En cuanto a la rentabilidad, no hacen falta comentarios, y en cuanto a la custodia, es destacable que la cámara de seguridad de nuestro Banco de España -en Madrid- es famosa por estar considerada una de las más seguras del mundo.

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Por otro lado, la bolsa es peligrosa incluso para los expertos. Podrían ponerse muchos ejemplos, algunos recientes como Bankia. Otro caso a tener en cuenta fue el de Terra (los llamados valores tecnológicos), que en 1999 cotizaba a 11€ la acción. Entró en enero del 2000 en el Ibex, llegando a cotizar a 157€ en ese mismo año. Sorprendentemente, en el 2005, tan solo 5 años después,  fue excluida de cotización a 2,75€.

La inversión en bolsa es compleja. Requiere una gran formación en muchos campos, no solo financieros, también industriales, ya que las empresas que la componen cubren todos los campos. A esta complejidad se suman los diferentes mercados internacionales con sus correspondientes divisas.

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Por lo tanto, ¿dónde debemos tener nuestro dinero?:

Éste es un tema vital.  Hasta los más prestigiosos bancos pueden desaparecer. Todos recordamos la caída de Lehman Brothers y podemos tener su homónimo europeo con el mayor banco alemán, el Deutsche Bank. Aún ampliando capital, sigue necesitando 12.300 millones de euros para cumplir con Brasilea III. Sin embargo, no termina aquí. La Agencia de Calificación S&P también ha bajado la calificación a Barclays y, ni Suiza se salva, ya que el tercer banco al que se le rebaja la calificación es Credit Suisse. Aquellos que llevan su dinero a Suiza, deberían informarse.

Sería tan grave para Europa que cayese el Deutsche Bank, que muchos prefieren ocultar el problema (ya que la rentabilidad ocupa el papel protagonista, es preciso recordar que la acción de este banco cotizaba en el 2007 a 100€ y hoy, nueve años después, a 13,40€). Aunque por otro lado, tal vez no falte en Europa dinero de los contribuyentes para seguir rescatando a bancos (si es que llega para todos).

Además, si los bancos -que dominan todos los datos de la economía- ofrecen simplemente un servicio de intermediación y cuentan con rescates estatales, se encuentran de tal manera, la conclusión es que tal vez la economía se encuentre peor de lo que nos cuentan.

Pese a los innumerables esfuerzos de los agentes que dominan la economía por manipular el precio del oro y mantenerlo, de forma antinatural, lo más bajo posible como hasta en sentencias judiciales quedó probado, no hay manera de que no siga siendo una excelente y segura forma de invertir nuestros ahorros.

Otra gran ventaja de invertir en oro de inversión es la sencillez. No requiere grandes conocimientos. Se compra, puede incluso ser guardado a buen recaudo por nosotros mismos y pasado un tiempo, simplemente valdrá más (nunca ocurrirá algo como el ejemplo de Terra). Desde que existen las primeras civilizaciones de la humanidad como las conocemos, el oro siempre ha tenido un gran valor por sus propiedades, sus características y valor de cambio.

Aún después de miles de años de civilización, algunos eruditos continúan debatiendo si el oro es una materia prima o una divisa. Tal vez a algunos les tome su vida resolver algo tan obvio como que el oro es ambas cosas a la vez, es una materia prima y una divisa (o la divisa mundial).

Hasta hace muy pocos años, nuestro dinero estaba respaldado por oro y funcionaba. Los estados se cuidaban mucho de ajustar su economía a sus reservas de oro. Desde que el dinero no se encuentra respaldado por el mismo, las inflaciones y deflaciones son la herramienta de la economía y la deuda la manera de crear el dinero. Nadie se ha parado a pensar: ¿cómo podemos estar todos tan endeudados?. Los estados están tan endeudados que muchos jamás serán capaces de pagar su deuda, las empresas están endeudadas y los ciudadanos a nivel particular también. Todos debemos muchos años de trabajo a unas sociedades llamadas bancos que, sin producir nada, poco a poco se adueñan de todo. No importa lo duro y cuanto trabajemos, siempre estaremos endeudados y, de no estarlo, el resultado sería el mismo: la inflación hará que nuestro dinero pierda, en gran medida, su valor.

¿Hasta qué punto puede ser un problema tener nuestro dinero en una divisa?

No hace falta recurrir a la Alemania del momento tras la Primera Guerra Mundial (que tuvo que pagar la indemnización a las naciones vencedoras), donde la inflación pasó, entre enero de 1922 y noviembre de 1923, a un billón por ciento. En otra escala, Argentina con un 300% de inflación anual, o Bolivia con un 600%. Pero la palma se la lleva Zimbabue que ha emitido billetes de 100 mil millones de dólares que equivalen a un dólar americano. Cabe recordar que no es un país especialmente pobre, ya que cuenta con recursos naturales. Una población de más de 13 millones de habitantes, en el 2013, contaba en su banco central con un depósito de 217$USA.

Los rusos vieron como su moneda en 2014, en menos de un año, perdió la mitad de valor respecto al dólar.

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Ser milmillonario en Zimbabue y ser pobre pueden ser la misma cosa

Ninguna moneda es eterna. Es cotidiano oír que un país u otro quiere salir del euro. Nadie puede evaluar las posibles consecuencias del abandono de Reino Unido de la Unión Europea. Incluso a estas alturas no se duda que el dólar colapsará, aunque la clave sea cuando.

Autor:  Germán Vega – Junio 2016

 

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