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¿REALMENTE NECESITAMOS A LOS BANCOS TAL Y COMO SON ACTUALMENTE?

Un banco es un mero intermediario financiero que captura recursos y formaliza préstamos. No es el dueño del dinero que presta, en el mejor de los casos cuenta con un 10% del mismo, aunque hay modos de que este porcentaje disminuya hasta el punto de llegar a ser inexistente. Este sistema se llama reserva fraccionaria. El banco mantiene una fracción del dinero depositado por los clientes (coeficiente de caja) y en la zona euro es solamente un 1%. Del 99% restante puede disponer a su antojo. Algunos juristas consideran que no es legítimo que los bancos utilicen el dinero de los depositantes para operar. Alegan que se incumple el derecho a la propiedad privada del depositante que encomienda al banco su custodia, e incluso tachan tal acto de apropiación indebida. En cambio, los defensores de nuestro actual sistema bancario, consideran que la posibilidad de que todos los depositantes acudan simultáneamente a sacar el dinero es muy baja y por tanto pueden disponer del mismo

Algo a tener en cuenta es que los bancos no generan riqueza alguna y cada vez cuentan con menos empleados. Nuestro dinero no está asegurado en su totalidad. El Fondo de Garantía de Depósitos cubre solamente hasta 100.000€ por titular y entidad.

Poseen la mejor información económica y la usan en su beneficio, incluso podría decirse que en nuestra contra, endureciendo las condiciones al ser conscientes de la necesidad de financiación. También proporcionan nuestra información económica a las administraciones que se la solicitan (aunque este hecho pueda haberse normalizado, se encuentra muy lejos de ser normal). ¿Qué pensaríamos de un abogado que proporcionase información a la justicia sobre las andanzas de su cliente?. Algunos opinan que un mundo sin bancos sería opaco a la información, tal vez, pero también sería un mundo más libre.

También nos cuentan que los bancos son los principales gestores de la deuda pública y que sin ellos el Estado no podría financiarse y garantizar los servicios públicos. Lo que no nos cuentan es que los bancos centrales prestan dinero a los bancos locales para que estos compren deuda pública de los estados y la carguen con un interés ganando cuantiosas cantidades de dinero en detrimento de los ciudadanos. Éste dinero podría ser prestarlo directamente del Banco Central a los estados, evitando intermediarios y costes para los ciudadanos. Así, de forma ejemplificadora, es digno de mención que en plena crisis, año 2013, el BCE prestaba dinero a los bancos locales a un 0,5% de interés y estos cobraban sobre un 10% de interés en préstamos al consumo y entre un 3,5 a un 8% (como en el caso de Grecia) en los préstamos a los estados.

Prestar dinero a un estado siempre ha sido la más ventajosa operación que puede hacer un banco. El banco es consciente de que el dinero será devuelto, para eso están los impuestos que pueden subirse en cualquier momento. Los montos de los préstamos son siempre relevantes y, a su vez, mantienen a los estados dependientes de ellos.

Cómo puede ser posible que todos los países, todas la empresas y todos los ciudadanos, estén escandalosamente endeudados (…). Tal vez la respuesta esté en nuestro sistema financiero.

En nuestra economía existen los llamados “señores del dinero”, los bancos centrales, los que tienen la capacidad de imprimir moneda y de fijar los tipos de interés y además en exclusiva. Incluso pueden llegar más lejos: pueden comprar de forma masiva y directa deuda en los mercados (recurso conocido con el nombre de expansión cuantitativa) Están al margen de los estados y de sus gobernantes y es de sentido común que tal poder no puede recaer en banqueros. Reconozco que es un tema delicado. Prefiero no pensar que podría ocurrir si tal poder recayese en políticos.

Los bancos centrales son un invento joven que se desarrolla plenamente en los últimos cien años. Es posible una economía sin su existencia. Simplemente necesitaremos algo no perecedero y valioso en todo el mundo: el oro. Incluso servirían nuevas monedas virtuales como el bitcoin

Cualquier profesional de las inversiones conoce que el oro es un valor muy seguro y que ante incertidumbres económicas es la inversión refugio por excelencia.

Germán Vega – 2016

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ORO VERDE DE INVERSIÓN

ORO VERDE DE INVERSIÓN

¿Qué es el oro verde de inversión?

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Es oro fino ( pureza igual o superior a 995 partes sobre 1000 –  El oro VALCAMBI tiene 999,9 sobre 1000), también conocido como oro de 24 quilates y en unos pesos y formatos aceptados por Hacienda. Si cumple estas condiciones estará exento de IVA.

El oro verde de inversión es un lingote exactamente igual en formato, pureza y peso al oro normal de inversión, pero que cumple unas directrices desde su extracción a procesado muy estrictas (además de las propias normas de calidad LBMA):

  • Las minas han de ser sostenibles y tener como prioridad el respeto al medio ambiente. Los trabajadores cumplirán un plan de seguridad e higiene en el trabajo similar al de los países europeos. Los salarios serán justos y se cumplirán los derechos humanos. Éstas condiciones serán supervisadas por empresas especializadas ajenas a la mina. Usarán de forma responsable los químicos, vigilarán para minimizar las emisiones y dispondrán y usarán la energía de forma eficiente.
  • El transporte será diferente al del oro normal, no mezclando nunca oro normal y verde. Se vigilará que en las aduanas sea correcto el despacho, pagando en su totalidad las tasas e impuestos tanto del país de origen como el de destino.
  • En la refinería será procesado por separado, no mezclándose nunca con el oro normal. Todo el proceso de refinado está bajo control y supervisión de la auditora independiente, buscando los más altos estándares de calidad.
  • En la venta, contará con distintivos que diferencien claramente el lingote normal del lingote verde

Los lingotes de inversión de  oro verde Valcambi, tienen un acabado en relieve especial y cuidado. Se busca hacerlos atractivos y diferentes, siendo el producto especial que buscan los preocupados por el medio ambiente, la sostenibilidad y los derechos humanos.

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Seguro que a nadie nos gustaría comprar un lingote de oro de una mina donde trabajasen niños, donde no se respetan los derechos humanos, donde los trabajadores sufren condiciones de semiesclavitud, o que el dinero de ese oro financie una guerra injusta.

Esto no quiere decir que cada vez que compramos oro pasen todas estas cosas, es cierto que las refinerías europeas son estrictas y evitan abiertamente tener como proveedores a mineros o intermediarios no honestos, es más, la mayoría de nuestro oro LBMA es correcto, pero en el caso del oro verde se excluye en su totalidad la posibilidad de no cumplir con estos estándares mencionados tan razonables y necesarios para tener un mundo mejor y más justo.

En cuanto al precio, es casi igual al oro normal. Sirva como ejemplo que en una compra de oro de inversión de 4000€, si comprásemos oro verde solamente nos costaría 4012€, el incremento sería solamente 12€, lo que supone solamente un 0,3% más.

Lo importante no es ese 0,3%, si lo es que al menos nosotros no les sigamos el juego a posibles terroristas, a explotadores de seres humanos y a empresas que expolian terceros países, destrozando su medio ambiente y no contentos con ello, hacen lo posible por ni pagar las tasas e impuestos del país donde se extrae el oro.

Cada uno decidirá que oro desea comprar para invertir.

Cada vez que veamos este símbolo en nuestro lingote, sabremos que hacemos una buena inversión y además justa.

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 Germán Vega – 2016

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